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Un verano de aguas dulces |
SANTO DOMINGO.- Llegó el verano con sus días largos y radiantes,
framboyanes en flor y el aumento de las latas de mangos en las carreteras. Y
también con un calor sofocante e insoportable que abrasa y obliga a pensar en
saltos de aguas blancas, ríos, manantiales y agua dulce. Sí, agua dulce. Es más
placentero zambullirse, retozar, saltar de una piedra y tragar agua si ésta no
deja la garganta pelada, los ojos rojos y el cuerpo lleno de sal.
Por suerte, de las 108 cuencas fluviales que tiene el país, hay unos 80
lugares naturales o habilitados disponibles para la recreación que cumplen con
los requisitos de un balneario.
Estos balnearios están distribuidos por todo el territorio, a lo largo del
cauce de los ríos más largos y sus afluentes, en los pozos y cavernas que dejan
las formaciones geológicas o en las piscinas naturales de aguas heladas que se
forman incluso en los lugares más secos. Sólo hay que ubicarlos, recoger
información sobre las facilidades del lugar y sus alrededores y huir, huir del
calor, el sudor y el resplandor de un sol caribeño que ataca sin piedad en esta
época del año.
Balnearios para combatir el calor en este ardiente verano
El cambio
climático comienza a hacer efecto en República Dominicana. La Oficina Nacional
de Meteorología advirtió el pasado lunes a la población sobre las altas
temperaturas que se registrarán en el país en los próximos meses. Con todo y que
la mala noticia es casi una invitación a disfrutar de los ríos y balnearios del
país; la advertencia contrasta con las lluvias repentinas y las posibles
vaguadas y tormentas que llegan con la temporada ciclónica.
Si ha llovido en lugares próximos a ríos y saltos de agua, la Defensa Civil
aconseja no bañarse en los balnearios cercanos, debido a que las lluvias suelen
aumentar sus caudales y formar remolinos a veces imperceptibles.
Siempre alertas
Es recomendable acogerse a los consejos de los
organismos de socorro porque los balnearios más famosos no siempre son los más
adecuados. En algunos, como Masipedro, en Bonao; San Rafael en Barahona, y La
Confluencia y Manabao, en Jarabacoa, las entradas no son reguladas y la
vigilancia es escasa.
En el Salto de Jimenoa y los Charcos de Damajagua se debe pagar la entrada y
en el caso del Salto de Aguas Blancas, en Constanza, es necesario obtener
primero un permiso de la Subsecretaría de Medio Ambiente para visitarlo. Una
advertencia aplica para todos los lugares: no olviden llevar repelente de
insectos.
Fuente: Listin.com.do
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