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PEDERNALES.- Lo que más desea y le hace falta a Pedernales es
que se creen fuentes de trabajo, y no pocos ven en el turismo el potencial
suficiente para crear los empleos que sirvan para paliar la agobiante situación
de una población carcomida por la pobreza.
Paradójicamente esta
provincia que ha sido privilegiada por la naturaleza con recursos naturales tan
valiosos como Bahía de las Águilas y el Hoyo de Pelempito, es una de las más
pobres del país.
Pero la gente de Pedernales está consciente de que no
debe procurar el desarrollo turístico a toda costa, sin medir las consecuencias,
pues a mediano y largo plazos los resultados podrían ser fatales.
Es por
eso que la Asociación para el Desarrollo del Turismo Sostenible de Pedernales
aboga por un modelo amigable con el medio ambiente para que pueda mantenerse en
el tiempo rechazan el modelo implementado en otras zonas del país, donde prima
el turismo de alta densidad, con paquetes todo incluido.
El
modelo sostenible
Un modelo de desarrollo de turismo sostenible
significa rentabilidad para los propietarios de los negocios, pero también
implica responsabilidad social, ambiental y económica, según explica Marino José
Vilomar, presidente del cluster de Turismo Sostenible de la provincia
Pedernales, que agrupa a casi todos los que ofrecen algún tipo de servicio
turístico en la zona.
“El tema ambiental, el social y el económico son
como las tres patas de una misma mesa, y no puede haber sostenibilidad si uno de
esos elementos falla”, advierte Vilomar, quien además es propietario del hotel
ecológico Doña Chava.
Subraya que sin responsabilidad ambiental no es
posible desarrollar el turismo en Pedernales, dada la riqueza y al mismo tiempo
la fragilidad de su ecosistema. Se trata de un turismo que ofrezca al visitante
la posibilidad de apreciar las riquezas naturales de la zona: Bahía de las
Águilas, el Hoyo de Pelempito, la laguna de Oviedo y otros
atractivos.
Cuando se hace un turismo sostenible, explica, los visitantes
son diferentes, pues quienes demandan ese tipo de turismo generalmente tienen
cierta educación, van a los sitios a apreciar la belleza, a aprender y no a
corromper, ni a drogarse, “y eso en alguna medida controla la delincuencia,
porque mira el turismo masivo en las demás zonas del país”.
Además,
adujo, el turismo masivo de espalda a la sociedad no genera riqueza.
El
turismo sostenible, en cambio, procura que la comunidad tenga un papel
preponderante.
Y los proyectos que se desarrollen en Pedernales deberían
asumir un compromiso con la sociedad, dándoles un buen trato a los empleados,
capacitando a la gente del pueblo para que se integre al negocio.
Muchos
piensan que los conservacionistas como Marino José Vilomar se inclinan más por
la protección de raras especies como las iguanas, antes que por la gente que no
tiene con qué comer, pero no es así.
“No se propone que la gente no
disfrute de los recursos, pero para eso no hay que matar esas especies.
Precisamente, la gente va a venir a contemplar esos recursos naturales y de eso
es que la gente de Pedernales va a vivir”, aclara.
Si por ignorancia se
matan los recursos naturales con que cuenta la provincia, como están haciendo
muchos pescadores dominicanos y haitianos que usan nasas y acaban con los
arrecifes, pocos vendrían a Pedernales.
Gobiernos
moderados
Afortunadamente, dijo Vilomar, los gobiernos han sido
cautelosos y no han aceptado cualquier propuesta para esta provincia, porque no
les ha parecido conveniente.
Pero hay un aspecto fundamental que está
pendiente, y es definir a quién pertenecen los terrenos de Bahía de las Águilas
y los de los alrededores, acotó.
Según Vilomar, hay una área desde La
Cueva hasta Cabo Rojo, donde se ven unos manglares, cuya propiedad no está
clara, “por eso no ha arrancado el turismo en Pedernales”, porque los
inversionistas no saben a quién le van a comprar. En esto coincide con el
vicepresidente de Asonahores, Arturo Villanueva.
En la zona se habla que
una parte de estos terrenos son propiedad de un señor de apellido Fernández y de
un famoso abogado de la Capital.
De Cabo Rojo a
Bucanyé
El cluster para el Desarrollo del Turismo Sostenible no es
partidario del turismo masivo, con grandes hoteles, sino con aquellos pequeños
de baja densidad, con 50 habitaciones, convenientemente colocados, que no
produzcan un impacto muy fuerte.
“Sería muy complicado para una zona tan
frágil tener un turismo masivo, porque no lo soporta”, indicó.
Los
terrenos de Bahía de las Águilas son de reciente formación, donde el nivel
freático está próximo a la superficie.
Sin embargo, desde el lugar
conocido como La Cueva, hacia el oeste, la situación es diferente. Casi todo el
litoral de Pedernales, especialmente desde Cabo Rojo hasta la zona conocida como
Bucanyé, se pueden construir hoteles sin ningún problema.
Bahía de las
Águilas, con su blanca arena y aguas cristalinas y una belleza impresionante,
sería conservada como el gran atractivo, para que la gente de todas partes venga
a Pedernales, por mar o por tierra, “como lo hace con las islas Saona y
Catalina, adonde acuden miles de turistas cada año, se bañan y disfrutan del
paisaje y luego retornan a sus hoteles en Bayahíbe y otros lugares.
Reserva de la biosfera
Pedernales ha sido declarada por
la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia la Educación y la Cultura
(UNESCO) como reserva de la biosfera. Posee un gran parque natural (Parque
Jaragua), parte del cual es la hermosa playa de Bahía de las Águilas. Además
tiene el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, donde se encuentra el Hoyo de
Pelempito.
El 73% del territorio es un gran parque natural, una zona de
conservación con un gran endemismo. Apenas el 27% de la tierra es ocupada por
los pedernalences.
En todo el Caribe no hay un lugar que tenga más
especies endémicas que Pedernales. Sólo en el Hoyo de Pelempito hay más de 32
variedades de orquídeas endémicas, esto aparte de la jutía, el solenodonte, la
cotorra, pericos, cigua pico cruzado y otras especies que para verlas hay que
venir a este país y a este lugar.
Fuente: Eldia.com.do
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