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SANTO DOMINGO. República Dominicana está rodeada de agua y,
a diferencia de otros países, dispone 2,676 metros cúbicos de líquido
al año por cada habitante. La cantidad debería garantizar que todos los
ciudadanos tengan acceso al servicio, pero no es así.
Según Eleuterio Martínez, ingeniero agro forestal, el abastecimiento de este recurso es un "espejismo de abundancia".
Para
el ecologista la deforestación y las inundaciones catastróficas, son
los principales causantes de los problemas en el servicio y la
reducción de su llegada a las tuberías.
En su
artículo, "De la abundancia a la escasez", que se publica completo en
la edición en Internet del periódico Diario Libre, Martínez explica que
el Plan Nacional de Ordenamiento de los Recursos Híbridos reconoció que
la disponibilidad de agua en el país es superior a la de Estados Unidos
y España, donde la cantidad alcanza los 1,300 metros cúbicos per cápita
al año por ciudadano. A pesar de esto, abrir una llave o bañarse a la
hora que se desea, es un sueño que muchos dominicanos todavía poseen y
no saben cuando este se hará realidad.
La falta de un
servicio efectivo para llevar a las casas el líquido es una de las
amenazas que tiene el país en materia de asistencia pública. Esto,
según Martínez, porque el servicio es deficiente y el agua que se
conserva en las represas no es suficiente para la demanda y el consumo
humano.
Se rebosa de las manos
Para
el experto, éste es un recurso frágil y con el paso de las tormentas
Noel y Olga, a finales del pasado año, se comprobó: el manejo del
líquido no es el adecuado. Cada uno de estos fenómenos atmosféricos
provocó la mayor catástrofe antes vista en el país en los últimos
setenta y ocho años. La combinación de estas tempestades, en
combinación con la sequía que se generó, provocó que el suministro de
agua a la capital y algunas provincias del interior se redujera.
Según
Martínez, la situación fue tan grave, que las autoridades de la
Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd)
reconociera que la producción en el río Haina disminuyó de 98 millones
de galones diarios a 35 millones.
Abastecimiento fantasma
La
disponibilidad de una infraestructura correcta para la conducción del
líquido, agregó, es otro inconveniente. Las cuencas de los ríos que
llegan al Distrito Nacional no pueden abastecer la demanda de la
población.
Por eso es necesario construir un trasvase
mayor de seis metros cúbicos por segundo desde una cuenca lejana como
es el río Nizao, en Baní.
En la actualidad, Santo
Domingo recibe agua de las montañas de Constanza y San José de Ocoa,
zonas afectadas por la deforestación de sus bosques.
Deforestaciones e inundaciones
Según Martínez, República Dominicana está deforestada y los ríos son víctimas de esta situación.
La
tala de árboles ha provocado inundaciones como la del Bajo Yuna, donde
se generó un brazo de mar de 80 kilómetros de largo por 40 kilómetros
de ancho.
El fenómeno sepultó pueblos, asentamientos rurales y personas durante la tormenta Noel, indicó.
Semana del Medio Ambiente
Para
leer el contenido completo del artículo "De la abundancia a la
escasez", del ingeniero agro forestal Eleuterio Martínez, acceda a www.diariolibre.com, en la sección de suplementos especiales.
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