 El tamaño no importa. Con apenas 48,442 kilómetros cuadrados, República Dominicana tiene terreno y agua suficientes para ofrecer experiencias turísticas extremas que elevan el espíritu explorador y le dan, muchas veces, sentido a la vida. Bajo tierra, en el aire, en el mar, en cualquier rincón aparece el espacio adecuado que provoca darle un respiro a la vida citadina, al sedentarismo y a la inanición: caminatas, escaladas, buceo, rafting, montañismo, rappel, jeeping, parapente, canyoning o kiteboarding. Hoy ubicamos esos lugares de ensueño que nos obligarán a sacarle partido a un país repleto de opciones riesgosas y atrevidas.
Retando la naturaleza
Si subir los tres mil 87 metros del pico Duarte o
alcanzar el valle del Tetero resulta demasiado para los menos
arriesgados, hay otras opciones parecidas que hacen del montañismo y el
senderismo experiencias únicas de las que los exploradores regresan
siendo mejores personas; o con pique, siempre depende. La montaña la
80, en Constanza, la Loma Quita Espuela, en la provincia Duarte, Las
Laderas del Hoyo de Pelempito en la Sierra de Bahoruco y la espalda de
El Morro, en Montecristi, cansan a cualquiera y retan el cuerpo a subir
hasta el cielo.
Para el senderismo o caminata, los expertos en ecoturismo recomiendan
los caminos de Jarabacoa y San José de Ocoa para quienes los prefieren
un poco empinados y los de la isla Saona para los que sólo quieran
caminar y caminar rectamente entre verdes arbustos, cangrejos rojos y
negras lauras que vigilan la isla del Parque Nacional del Este. En los
últimos años, los paisajes casi inexplorados del centro de la región
este atraen cada vez más visitantes de a pie, especialmente hacia la
provincia de El Seibo.
Un deporte extremo para retar la gravedad
La escalada sobre roca dejó de ser una moda. Es el pasatiempo deportivo
de muchos jóvenes que consideran que retar la gravedad les llena de
vida. Las mejores rutas para escalar, sugieren, son las escarpadas
montañas de playa Frontón, en Samaná; un lugar conocido como Conde de
Mana en San Cristóbal y el parque Mirador Sur en Santo Domingo, ideal
para los que se inician en esta aventura.El rappel, el descenso de
montañas o paredes verticales usando cables, cascos y arnés, tiene en
los alrededores de Rancho Baiguate, en Jarabacoa, sus mejores
escenarios. Los más valientes retan el agua y las paredes resbaladizas
de los Saltos del Limón y Jimenoa, cosa no recomendada para los
principiantes.
El canyoning entre riscos con desniveles también se practica en la zona
de Jarabacoa, donde Rancho Baiguate ha construido una especie de
santuario para la práctica de casi todos los deportes extremos de
montaña y otros menos riesgosos.
Bajo tierra
Más de 400 cuevas exploradas con arte rupestre, formaciones rocosas e
invitados especiales (culebras, murciélagos y otros animales)
repartidas por todo el territorio nacional indican que la vida, bajo
tierra, no es tan callada o aburrida.
Para explorar, los turistas sienten cierta fascinación por las cuevas
del Parque Nacional de Los Haitises, de impresionante belleza y legado
cultural, y por la cueva de Las Maravillas.
Pero si de extremos se trata, la aventura recomendada es una visita a
la cueva de Fun-Fun, en Hato Mayor, porque su exploración incluye un
entrenamiento especial para descender 20 metros hasta su interior
haciendo rappel hasta sumergirse en un río subterráneo.
Menos arriesgado pero igual de fascinante es caminar y chapotear en las
aguas del río Damajagua, en Puerto Plata, aguas que se reparten 27
charcos en una gigantesca caverna que se formó en el lugar debido a una
falla geológica.
OFERTAS
Samaná ofrece uno de los mejores circuitos de cabalgata del país en el área de Las Terrenas y sus alrededores:
20 kilómetros a caballo recorriendo playas exóticas, caminos montañosos
y pintorescos campitos para acabar con un chapuzón bajo los 45 metros
del Salto del Limón.
Más abajo, en el este, uno de los lugares de moda para hacer piruetas y
coger lodo en vehículos 4 x 4 es la comunidad de Benerito, en La
Romana, y los cientos de kilómetros de playa y bosques de Miches, al
norte de la provincia de El Seibo.
El jeeping se puede practicar en cualquier lado, pero las agencias de
viaje que los organizan prefieren el centro del país y Samaná.
SOBRE EL AGUA
El parapente se practica en zonas tan disímiles
como los desérticos parajes del valle de Neiba (aquí se celebró la
pre-copa del mundo en el 2004), y otros puntos verdes de la margen sur
de la cordillera Central, entre ellos Constanza, Jarabacoa y San Juan
de la Maguana.
El kiteboarding, el último de los deportes acuáticos que se practican
en el país, ha devuelto a Cabarete, en Puerto Plata, parte del
esplendor que había perdido el primer polo turístico del país. De
hecho, Cabarete está considerado como el mejor del mundo para practicar
esta técnica que combina el vuelo de los cometas y el deslizamiento en
el mar sobre una tabla con increíbles piruetas en el aire.
Los kitesurfers dominicanos, figuras estelares del deporte, practican
en la playa de Kitebeach. La misma emoción acuática, pero en un río, la
ofrece el rafting, en la cordillera Central, a bordo de balsas que
sortean, por unos ocho kilómetros, las todavía embravecidas aguas del
Yaque del Norte.
Bajo el agua, el buceo deportivo y el snorkelling se practican en
muchos puntos de la costa dominicana. La Caleta en Santo Domingo, las
playas cercanas al Morro, en Montecristi, la terraza marina del Parque
Mirador del Este por los lados de la Saona, Samaná y los alrededores
del montículo coralino de Cayo Arena son las mejores zonas para los que
todavía no aspiran a conquistar las profundidades del mar.
Fuente: Listin.com.do
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