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Efe-Reportajes. Los cambios alimenticios derivados de la masificación
de la agricultura y el uso de transgénicos han llevado a los productores que
añoran el sabor de antaño a crear alimentos basados en la ecología. El
resultado: productos bio obtenidos de forma natural que evitan la ingesta de
alimentos insulsos y modificados genéticamente.
Los tomates, las lechugas y el maíz no son como antes porque la masificación
de la agricultura y la búsqueda de beneficios de las empresas no cuenta con el
consumidor, que se alimenta, muchas veces sin saberlo, con productos que no son
naturales. Por ese motivo, la asociación Vida Sana organiza, por decimoquinta
vez, la feria Biocultura, que hasta el ayer 11 de mayo acogió en Barcelona un
espacio donde se reúneron las novedades en la producción de alimentación
ecológica y productos bio. Esperaban recibir cerca de 80.000 visitas.
Demanda de crecimiento. Los productos ecológicos tienen la garantía que en
su proceso de elaboración sólo se han utilizado elementos naturales, por lo que
se evitan conservantes y colorantes artificiales y se asegura que su obtención
natural.
Esta garantía ha llevado a mucha gente a repensar su cesta de la compra, y
primar la calidad de los productos que consume por encima de alimentos más
económicos pero con menos garantías. El consumo de productos ecológicos está
creciendo de forma exponencial en todo el mundo, a un rimo anual de más del 20%,
y llega a cotas de casi el 30 por ciento en países como Alemania. La directora
de Biocultura, Ángeles Parra, asegura que este aumento del interés en los
productos ecológicos es parte de una “revolución” que comportará “el aumento de
la agricultura ecológica y, si cambian las formas y modelos de consumo de
productos ecológicos y optamos por otros productos en otras formas de
distribución, a lo mejor es que la sociedad humana tiene futuro sobre la faz de
la Tierra”.
El problema de los transgénicos. Una de las luchas más significativas de los
activistas a favor de una nueva cultura biológica es el uso de productos
transgénicos, alimentos modificados genéticamente para obtener un producto que
aguante más las condiciones a las que se ve expuesto para así obtener un
resultado empresarial óptimo.
Pero con ello se eliminan las propiedades naturales de los alimentos y se
evita que, por ejemplo las plantas, no se regeneren de forma natural, por lo que
los campesinos pierden la fertilidad de las tierras cada año. El caso
paradigmático es el del maíz.
Y no sólo eso. El uso de transgénicos también afecta al ser humano y su
salud, ya que la modificación genética es un consumo antinatural, como afirman
miembros de plataformas contra los transgénicos que aprovechan la feria para
recoger firmas.
Las novedades de biocultura. Además de ser un pozo de reivindicaciones, la
feria Biocultura es un gran escaparate para las nuevas creaciones de productos
biológicos, que se unen a clásicos como el aceite de oliva o las hortalizas
ecológicas.
Entre las novedades, se encuentran salchichas de tofu, todo tipo de productos
elaborados con algas marinas, una pasta de anchoas y hamburguesas ecológicas que
cuidan la alimentación del ganado de la que se extraen. También se encuentran
nuevas variedades de aceite de oliva ecológico, yogures de soja con lima, y
mermeladas y helados de todos gustos y variedades, siempre bajo la marca
ecológica.
Más que alimentación. La cultura ecológica no es sólo alimentación, ya que
todo tipo de productos, también naturales, forman parte también de los
expositores que participan en Biocultura. Entre los productos naturales llegan
como novedad de este año unas sandalias vegetarianas hechas con fibra de
poliamida, un inhalador de aloe vera, unas gafas que permiten mejorar la vista y
un equipo completo de reciclaje, otra de las claves dentro de la cultura
ecológica.
A todo ello se le unen talleres de terapias naturales, demostraciones de los
beneficios de la musicoterapia y clases de técnicas orientales de
relajación.
La importancia de las nuevas generaciones. Conocedores que el futuro está en
los niños, Biocultura tiene un espacio dedicado en exclusividad a satisfaces a
los más pequeños de la casa, y así concienciarlos desde tierna edad de la
importancia de la ecología y el medio ambiente. Bajo el nombre MamaTerra se
esconde un espacio al aire libre donde los pequeños aprenden los ciclos
naturales de frutas y hortalizas, así como pueden plantar su propia lechuga.
Además, las mamás pueden encontrar toda clase de productos para sus bebés,
desde cunas hechas con madera ecológica (plantada ya para este uso, sin
desforestar ningún bosques) hasta porta-bebés hechos con tejido natural a imagen
y semejanza de las bolsas de los canguros.
Las claves
El consumo de productos ecológicos está creciendo de forma exponencial en
todo el mundo, con un crecimiento anual de más del 20%
Una alimentación basada en productos bio mejoran no sólo la salud del
consumidor, sino también el medio ambiente
Los niños juegan un papel importante en el futuro, por lo que muchos padres
están optando por educarlos en la cultura ecológica.
Fuente: Hoy.com.do
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