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Pedernales.- Para muchos de sus habitantes, vivir en Pedernales
es como ser dueño de un tesoro y al mismo tiempo no poder usar esas riquezas
para comer.
Esto es porque a pesar de contar con valiosos recursos
naturales como Bahía de las Águilas, considerada por muchos la playa más hermosa
de la isla de Santo Domingo, y con un enorme potencial turístico, Pedernales se
consume en la miseria, debido -ante todo- a la falta de empleos.
Durante
años la gente del pueblo ha vivido soñando con ver llegar tiempos mejores,
esperan que el tan anunciado desarrollo turístico se haga realidad. Pero hasta
ahora, de los grandes proyectos turísticos sólo han llegado las
promesas.
En los 2,042 kilómetros cuadrados de Pedernales, hambre,
pobreza y desempleo son las tres palabras más comunes. Ante la escasez de
empleos, buena parte de sus 23,800 habitantes vive de la pesca y de la caza.
Mientras, a los jóvenes que terminan su bachillerato les quedan tres caminos:
emigrar a otra ciudad, dedicarse al motoconcho o vender drogas, dijeron varias
personas al ser consultadas en el parque central.
Algunos cifran sus
esperanzas en el comercio con el vecino poblado haitiano de Anse –a- Pitre, pero
del lado haitiano la miseria es más grande aún, y lo poco que compran son
artículos básicos como salami, harina, víveres, pollo, Pica-pica y otros
alimentos.
Son precisamente los lunes y viernes los únicos días de la
semana cuando la ciudad se anima con el mercado binacional.
Los datos
estadísticos oficiales dicen que el 60.5% de los hogares de Pedernales es pobre
y que el 26.1% vive en la indigencia, pero la gente del pueblo –“que piensa con
el estómago”- estima que el número de pobres es mayor.
En esta provincia,
según personas como el periodista Julio Muñoz, por fuera las casas se ven muy
bonitas, pero la gente pasa trabajo para comer.
En el barrio Los Cayucos,
el más pobre de la provincia, hay familias que comen una vez al día, si
consiguen algunas de las funditas que regala el Gobierno, de lo contrario se
acuestan con el estómago vacío.
Majarete con cebolla
“Aquí no hay
vida. Antes se encontraba algo que hacer, y el dinero se encontraba, pero ahora
no, esto está demasiado duro”, expresó Negra Carvajal.
Con el desencanto
dibujado en el rostro, doña Negra agrega que muchas veces las madres de
Pedernales les preparan a los hijos un majarete con cebolla, “y si no aparece
otra cosa, con eso pasan el día”. En un pueblo de pescadores, hasta el pescado
escasea.
Lo que el viento se llevó
Lejos han quedado los años de
esplendor, cuando la minera Alcoa Exploration Company explotaba la mina de
bauxita y más de dos mil trabajadores –la mayoría del pueblo- contaban con un
salario fijo.
Entonces los pedernalences no tenían nada que envidiarles
a los de la Capital.
Pero con la salida de la Alcoa, que cesó sus operaciones
a mediados de los 80, comenzó el declive del pueblo.
La situación mejoró
con la apertura de la empresa Cementos Andino en 2003, pero dos años más tarde
esta compañía dejó de operar y hoy está a su mínima capacidad.
Ahora las
únicas fuentes de empleo son las oficinas del Gobierno, el Ayuntamiento y la
zona franca, además de los poquísimos puestos de trabajo de Tayco y Cemento
Andino.
Promesas sí; hechos... todavía
El pasado 26 de abril,
el presidente Leonel Fernández volvió a anunciar aquí una inversión millonaria
en infraestructuras turísticas para impulsar el desarrollo de la
provincia.
Esta vez el Mandatario se reunió con empresarios canadienses
interesados en invertir en la zona de la playa de Bucanyé. Fernández se reunió
también con un grupo de empresarios que buscan explotar los yacimientos de
bauxita en la zona del Aceitillar, en la sierra del Bahoruco.
Pero la
mayor esperanza de los pedernalences es que en un futuro no muy lejano comiencen
a desarrollarse en la zona proyectos ecoturístico donde los jóvenes encuentren
empleos.
La síndica Matos sólo pide oportunidades para su pueblo. Dice
que más que nada, la gente necesita oportunidades y para esto sería conveniente
el desarrollo de proyectos turísticos en Bahía de las Águilas.
Dijo que
en algunos terrenos próximos a la playa se pueden construir hoteles, porque en
esos lugares no se da más que cactus.
“Es auxilio que estamos pidiendo”,
exclamó Matos, como queriendo sintetizar en su pedido el reclamo de todo un
pueblo que espera sacar cuanto antes alguna ventaja de su mayor riqueza, los
atractivos naturales como el Hoyo de Pelempito, la laguna de Oviedo y su mayor
tesoro: Bahía de las Águilas.
PELIGRO
La situación de Pedernales es tan desesperante,
advierte la síndica Adalgisa Matos, que si no se actúa rápido el pueblo podría
desaparecer.
Indicó que hay sectores que sólo se preocupan por la
desaparición de ciertas especies que están en peligro de extinción, pero olvidan
que la gente “también está en peligro por falta de alimentos”. Dijo que podría
repetirse lo que ocurrió con las “Devastaciones de Osorio” (en 1605) y pueblos
como Pedernales podrían ser ocupados por los haitianos, que empujados a su vez
por el hambre en su país cruzarían la frontera y ocuparían estos terrenos.
Fuente: Eldia.com.do
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