SANTO DOMINGO. El título de este artículo, a pesar de su
aspecto provocador, alude a un hecho real: en cumpleaños y festejos
semejantes podemos hacer cosas que contribuyan a la muerte de las
tortugas marinas.
Creo haber
demostrado, en anteriores artículos, la complejidad casi infinita de
los procesos ecológicos, por lo que no debe sorprendernos la relación
entre fenómenos tan aparentemente distantes como un cumpleaños y la
muerte de una tortuga marina. Pues sucede que los globos que flotan,
tan populares en las fiestas, cuando se escapan son llevados por la
brisa hacia el mar donde finalmente se desinflan y caen. Como un globo
que flota en la superficie del mar se parece mucho a una "Agua Viva" o
"Medusa" (Physalia pelagica o Aurelia aurita), que es uno de los
alimentos favoritos de algunas tortugas marinas, éstas se lo tragan,
originándoles obstrucciones gastrointestinales. El mismo error cometen
con vasos y fundas plásticas que de diversas formas van a parar al
mar.
En realidad, las tortugas
marinas adultas tienen pocos depredadores naturales, entre los que
figuran los tiburones tigre y las ballenas orcas. La mayor mortalidad
ocurre en los nidos y después del nacimiento. Se calcula que el 90 % de
los recién nacidos es víctima, además de los humanos, de depredadores
tales como peces, aves marinas, garzas nocturnas y cangrejos.
La
basura acumulada en las playas de anidamiento puede hacer que las
hembras se devuelvan al mar y no desoven. Por otra parte, miles de
tortugas marinas mueren cada año en las redes de atrapar camarones. Las
luces artificiales en las playas pueden inhibir la conducta de
anidamiento, pues las tortugas, que son nocturnas, las confunden con la
luz solar. A veces los recién nacidos, confundidos por las luces,
caminan en dirección opuesta al mar y terminan aplastados por los
carros en parqueos y carreteras. Muchas veces los nidos son saqueados
para comerse los huevos, que supuestamente tienen poderes afrodisíacos.
También las cazan para fabricar con sus conchas peines, monturas de
lentes y otras curiosidades. Aunque no es fácil calcular la edad de una
tortuga marina, los científicos han desarrollado métodos que permiten
hacer estimaciones bastante precisas. Según estos cálculos, las
tortugas marinas pueden vivir entre 50 y 80 años. Resulta increíble que
un animal en el que la naturaleza invirtió tanto tiempo, sea
sacrificado para satisfacer caprichos triviales que bien podrían
hacerse de otro material.
En Bahía de
las Águilas, que es un área protegida, todavía las tortugas pueden
desovar con relativa tranquilidad. En otras playas de las zonas, sin
embargo, el impacto humano ha reducido la actividad de anidamiento
drásticamente. En algunas playas del sur profundo, es más fácil toparse
con un paquete de drogas que con una tortuga marina desovando. La
solución que han encontrado algunos países para evitar la depredación o
perturbación de los nidos de tortugas es crear un cordón de vigilancia
militar durante los meses en que éstas desovan. Creo que en nuestro
país, un esfuerzo conjunto entre la Secretaría de Medio Ambiente y la
Secretaría de las Fuerzas Armadas, podría contribuir grandemente a la
conservación de estas criaturas espectaculares.
Fuente: DiarioLibre.com
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