PEDERNALES.- Al momento de desarrollar cualquier proyecto
turístico en Bahía de las Águilas se precisa de una visión logística, global,
que integre todos los elementos del paisaje, sea natural o social, como son los
pueblos construidos en los alrededores, sobre todo Pedernales y Oviedo, afirmó
ayer la directora del Departamento Urbanístico de la UASD, Amparo
Chantada.
El segundo concepto –y el más importante, a juicio de Chantada-
es que no hay ninguna razón para excluir al ser humano de un área, aún sea
protegida o de una belleza excepcional como lo es Bahía de las
Águilas.
“El ser humano debe ser el eje conductor del proceso de
desarrollo de la zona”, recalcó la geógrafa.
Se precisa, acotó, de un
desarrollo ecoturístico incluyente, de modo que los beneficios favorezcan
principalmente a la gente de Pedernales y Oviedo.
Impacto
progresivo
Chantada está de acuerdo con el desarrollo de proyectos
ecoturísticos en Bahía de las Águilas, pero explica que para evitar que el
impacto sea muy fuerte se debe ir de mayor a menor, a medida que se acerca a la
playa.
El área protegida de la playa debe mantenerse, según determinen los
biólogos, de unos 500 metros.
Luego se debe dejar un área de
amortiguamiento, donde los impactos sean reducidos, donde la gente pueda ir a
pie, y después se pueden construir hoteles pequeños, medianos y grandes, en la
medida que se aleja de la playa, para causar el menor daño posible.
Un
elemento fundamental en Bahía de las Águilas sería construir una carretera entre
los hoteles y la playa, para garantizar que estas no serán privatizadas.
Uno
de los problemas que se da con los inversionistas, sin embargo, es que muchos
aducen que los hoteles de baja densidad no son rentables, porque ellos sólo
piensan en proyectos con una tasa de retorno demasiado rápida, por eso quieren
hoteles de alta densidad.
Empero, los hoteles de alta densidad podrían
levantarse en la zona de Cabo Rojo, a unos cuantos minutos de Bahía de las
Águilas. Desde la zona de Cabo Rojo y Las Cuevas, los turistas podrían llegar en
botes a la playa, y de ese modo generarían menor impacto.
...Y
los haitianos
El desarrollo turístico de Pedernales no sería posible
si no se incluye al paisaje haitiano, su población y sus recursos.
“Si
no se hace con esa visión incluyente, de todos los moradores de la zona, el
pueblo haitiano –como sea- vendrá y trabajará en los hoteles de la zona, porque
habla francés, inglés y tiene muchas habilidades que no tienen los dominicanos
de la zona”.
Recordó que en los años 50 y 60 el pueblo haitiano tuvo una
industria turística pujante, que luego se cayó por la inestabilidad política.
Jacmel es un polo turístico haitiano que no está muy lejos de
Pedernales.
Como esperando que alguien la escuche, Chantada advierte que
más vale a los planificadores del desarrollo turístico pedernalence tomar en
cuenta esa realidad, pues no preverlo hará que luego los dominicanos sufran las
consecuencias y sólo les quede quejarse de que los haitianos les quitan los
empleos, que la pintura y la artesanía de madera, el bordado sobre tela,
desplaza a la artesanía dominicana.
“Yo creo en un desarrollo incluyente,
que tome en cuenta a Jacmel”, insistió Chantada.
Proyecto
francés
Contrario a lo que debe hacerse, el proyecto que en 2006
planteó al gobierno un grupo de inversionistas franceses (Mogador) era
eminentemente excluyente, de acuerdo con Chantada.
Explica que un
“Ecolodge”, que era lo que planteaban los franceses, consiste en construcciones
que ciertamente integran elementos del paisaje de la zona, “pero de un lujo tal
que excluiría a los dominicanos, especialmente a los moradores de la zona, que
son pobres”.
El “Ecolodge” es un modelo de desarrollo ecoturístico para
personas de muy altos ingresos, dejaría beneficio sólo a los inversionistas
extranjeros.
Empero, según Chantada, los Ecolodge se podrían levantar en la
zona próxima a Cabo Rojo.
Exceso de
flexibilidad
Muchos inversionistas quisieran venir al país por las
facilidades tributarias, las exenciones de impuestos, permisos para importar
insumos sin pagar impuestos, y sobre todo porque no hay control de los impactos
ambientales.
“Nuestra Secretaría de Medio Ambiente es absolutamente pasiva;
es ciega en cuanto a impactos ecológicos se refiere, y sabe muy bien que la
mayoría de los hoteles no tienen plantas de tratamiento”, señaló.
Un
atractivo para el turismo de altos ingresos es un campo de golf, añade, pero
esto requeriría un elevado consumo de agua; desabastecen la capa freática de sus
aguas dulce y permiten al mar penetrar y salinizar los suelos.
Explicó
que en Bahía de las Águilas el terreno está prácticamente a nivel del mar, de
modo que si se agota la capa freática el mar entraría kilómetros tierra adentro,
como ocurre en la región del Este del país.
Indicó que si en esa zona del
sur se desarrollan proyectos como los grandes hoteles que consumen enormes
cantidades de agua, el impacto ambiental sería negativo.
En su opinión,
se precisa de autoridades medioambientales sumamente vigilantes y no
complacientes. Ahora, apuntó, la Secretaría de Medio Ambiente es complaciente y
no obliga a que con los hoteles se construyan determinadas estructuras
sanitarias, como las plantas de tratamiento y depósitos de basura.
Superior al Este
El Suroeste, hoy sumido en la pobreza,
tiene un potencial turístico muy superior al Este del país, porque cuenta,
además de Bahía de las Águilas, con la laguna de Oviedo, el Hoyo de Pelempito,
la zona de Polo, en Barahona, el lago Enriquillo, que está 44 metros por debajo
del nivel del mar, y la Sierra de Bahoruco, que se eleva más de 2,000 metros
sobre el mar.
Además, están las islas Beata y Alto Velo. Toda esta
variedad de climas y paisajes constituyen un atractivo turístico inigualable,
una zona que lo tiene todo. Hace falta, eso sí, políticas adecuadas que si se
promueven y explotan adecuadamente podrían convertir la zona en un destino
turístico sostenible.
Organismos comunitarios
La gente de Oviedo y Pedernales
debe crear los organismos comunitarios para que las autoridades de Turismo y
Medio Ambiente los tomen en cuenta.
Además, desde ahora se debe preparar
a los jóvenes de la zona para que sean las personas que vayan a trabajar en los
hoteles el día que llegue el desarrollo turístico, y no pase como en Bávaro, que
tienen que buscar personal de otros lugares, menos de Higüey.
Fuente: Eldia.com.do
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