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SANTO DOMINGO. En el calendario circular de los Mexicas, (que
algunos historiadores insisten en llamar "aztecas") todas las actividades se
suspendían durante varios días a la espera de que sus dioses, unos dioses
terribles, decidieran si iban o no iban a destruir el mundo.
En nuestro país pasa lo mismo durante el proceso electoral. Todo
parece postergarse y durante los últimos meses de la intensa y costosa campaña,
parecería que lo único que importa es recuperar el poder o retenerlo. Se
pretende muchas veces que esta frenética actividad electoral es una muestra de
que ejercemos una democracia saludable, a diferencia de pseudo democracias como
la norteamericana y la suiza, donde la gente común casi no se involucra en el
proceso y la abstención electoral es altísima.
Creo todo lo contrario. En esos países, la gente, salvo en casos
excepcionales, no se interesa mucho en la política porque existen instituciones
que garantizan que la vida de los ciudadanos no se vea afectada por los cambios
de gobierno.
En nuestro país en cambio, donde el clientelismo y el mercantilismo
priman, la ruina o la fortuna de familias y empresas dependen de quien gane
las elecciones.
El período electoral puede afectar incluso la vida familiar de las
cotorras silvestres. En el 2007, un grupo multi institucional se propuso
implementar un pequeño proyecto cuyo objetivo era reducir el saqueo de nidos de
cotorras en la Sabana de Algodón en el Parque Jaragua, Oviedo.
Como el tiempo de incubación de las cotorras es de 26 días y
abandonan el nido a los 60, calculamos que si se montaba un operativo de
vigilancia de abril a junio, podríamos salvar un buen número de nidos.
Cualquier logro nos parece importante, ya que lo habitual es que el
100% de los nidos sea saqueado cada año. Forman parte de esta iniciativa la
Secretaría de Medio Ambiente, el Grupo Jaragua y la Universidad Autónoma de
Santo Domingo. Además de vigilancia del área, el proyecto incluye monitoreo de
los nidos e instalación de nidos artificiales.
Mientras participaba, a principios de mayo en un congreso en
Ecuador, recibí un correo de Yolanda León del Grupo Jaragua, comunicándome que
pensaba trasladarse con urgencia al área de cría de las cotorras al día
siguiente, porque le informaron que ya los saqueadores merodeaban los nidos.
En la visita ubicaron 6 nidos, uno de los cuales mostraba señas de
que había sido manipulado: presentaba una hendidura, al parecer abierta para
comprobar el grado de desarrollo de los pichones, y la cual volvieron a cerrar
con un bejuco. Al regreso se toparon con dos sospechosos que alegaron andaban
cazando chivos cimarrones.
Dos días antes de las elecciones, un grupo de técnicos de la
Secretaría visitó el Parque y alertó al administrador y a los guarda parques
sobre la gravedad del problema.
Todo en vano. En la última visita a la zona hace dos días, el
espectáculo era desgarrador: todos los nidos saqueados, 11 nidos potenciales
destruidos y 19 palmas de cacheo cortadas para extraer su sabia azucarada.
Hay que destacar que se trata de palmas que en esos suelos pobres
necesitaron por lo menos un siglo para alcanzar ese tamaño. Triste día de las
madres para las cotorras de Oviedo, que perdieron sus hijos y encontraron sus
hogares destruidos.
Fuente: Diariolibre.com
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