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A continuación, el discurso pronunciado por Eduardo Rodríguez,
presidente de la Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI) en el acto de
juramentación del empresario Manuel Estrella, como director del pico
Diego de Ocampo.
Hoy es un día muy especial para la familia soeciana, un día que
marca el inicio de una nueva etapa en la montaña Diego de Ocampo, uno
de los principales iconos naturales de la ciudad de Santiago y la
región del Cibao, enclavada en las máximas estribaciones de la
Cordillera Septentrional.
Esa montaña llena de historias y
secretos que contar, que desde su posición cimera observa como testigo
silencioso cada paso, cada acontecimiento de la ciudad de Santiago y el
valle del Cibao, es quien sin ruidos ni estridencias nos acompaña cada
noche, en cada amanecer y en la cotidianidad de nuestras largas faenas.
Una montaña cargada de exuberancias, de endemismos, de paisajes
impresionantes, de vistas de ensueño, de floras silvestres que se
resisten con gallardía a la extinción y de fauna alegre cuyos sonidos
disímiles, nos recuerdan constantemente que no estamos solos en este
planeta, que lo compartimos con tantos seres maravillosos que también
merecen nuestra suerte.
Esta montaña preñada de manantiales y arroyuelos que serpentean bajando danzantes hacia la conquista de las planicies.
Una montaña, reducto del bosque natural de antaño, recuerdo viviente de lo que alguna vez fuera la cordillera Septentrional.
Por
ello es considerada nuestra reserva biológica, de flora y fauna
apertrechada en 60 kilómetros cuadrados, resistiendo bravía las
amenazas de la “civilización”.
Es la majestuosa expresión de la organización de la naturaleza por más de 50 millones de años.
Esta
montaña que descubrió en SOECI su gran aliada, quien con sus acciones
intrépidas y persistentes la rescató del hacha inmisericorde y del
fuego exterminador, sellando una alianza de más de 30 años, que obliga
a pensar en la otra cuando una es mencionada.
SOECI y el Diego
de Ocampo tienen un matrimonio sin divorcio, cuyos resultados pueden
percibirse sin el mayor esfuerzo. Hoy podemos asegurar que nos
aproximamos a pasos agigantados hacia su real desarrollo sostenible.
Una
montaña cargada de valiosos seres humanos, que se levantan diariamente
con la frente erguida al sol, como gladiadores en la batalla de un
presente lleno de esperanzas.
Que labran las tierras en usos a
veces conflictivos, haciéndola parir con el dolor de perder parte de sí
misma, para asegurar su supervivencia.
Una montaña que
conserva las huellas de cientos de miles de ciudadanos visitantes que
han transitado sus didácticas sendas, disfrutando en cada paso de un
ambiente de naturaleza plena y sin desperdicios.
Una montaña
que ha tenido la fortuna de contar desde hace mucho tiempo con el brazo
solidario de muchas personas preocupadas, como el doctor Jaime David
Fernández Mirabal, quien siendo Vicepresidente de la República, la
mantuvo como parte de su agenda y su preocupación, demostrando su apoyo
incondicional, lo que se reafirma hoy día, siendo Secretario de Estado
de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Esa disposición constituye un motivo de recuerdo grato y de aliento renovado para la familia soeciana.
Hoy
la fortuna vuelve a sonreír a la montaña Diego de Ocampo. Hoy nos
congregamos todos a festejar la llegada de un nuevo amigo, de un nuevo
aliado en la ardua tarea de alcanzar la sostenibilidad de este
invaluable sistema cordillerano.
Un amigo que, como los
soecianos, vino a darlo todo, teniendo como recompensa la satisfacción
del deber cumplido, de haber actuado con la responsabilidad social y
patriótica de todo ciudadano consciente frente a los retos que
significan mejorar nuestro hábitat, hacer de nuestro mundo un espacio
más habitable; se trata del ingeniero Manuel Estrella, un pragmático
empresario con una tradición de respeto al medio ambiente, que llena de
orgullo a santiagueros, cibaeños y dominicanos.
Con él, nos alberga la certeza de que los proyectos en carpeta encontrarán un renovado impulso.
El
ingeniero Estrella constituye una importante inyección de energía que
proporcionará mayor celeridad para alcanzar las metas que aun faltan.
No
quiero dejar pasar esta oportunidad para expresar nuestra alegría y
agradecimiento por la presencia de tantos amigos de la Sociedad
Ecológica del Cibao que al igual que nosotros se regocijan de tan
gratificante acontecimiento.
Bienvenido ingeniero Manuel Estrella.
Gracias, señor secretario por tan importante iniciativa.
Gracias a todos por honrarnos con su compañía
Muchas gracias.
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